Sosteniendo un espacio para la pérdida, la resiliencia y la tierra a través del arte.
Cuando los incendios forestales arrasan el paisaje canadiense, se llevan algo que no se puede reemplazar fácilmente. Como artista cuyo trabajo está enraizado en esa tierra, es imposible observar sin sentirlo profundamente. Esta pieza no trata sobre soluciones o política. Es simplemente un momento para hacer una pausa, para reconocer la pérdida y para sostener un espacio para la resiliencia de la tierra y de las personas que viven más cerca de ella. El arte no puede detener un incendio, pero puede dar testimonio.


