Lo que la lentitud me ha aportado en un mundo que recompensa la velocidad.
Existe una presión silenciosa en el mundo del arte para producir constantemente, para publicar diariamente, para tener siempre algo nuevo. Yo la he sentido. Pero con los años he llegado a entender que las pinturas de las que más orgullosa estoy son aquellas a las que dediqué más tiempo. Disminuir la velocidad no es una limitación. Es una elección que se manifiesta en la obra. Las pinturas que tardan más son a menudo las que se sienten más vivas cuando están terminadas.



