Una pintura construida a través del movimiento, las decisiones y el tiempo.
Pintar no es un acto estático. Cada trazo es una decisión tomada en movimiento, una respuesta a lo que vino antes y una anticipación de lo que vendrá después. A menudo pienso en la pintura como algo que se construye en lugar de planificarse, donde el proceso mismo da forma al resultado. Las pinturas que se sienten más vivas son aquellas en las que permanecí presente en cada etapa, dispuesto a cambiar de dirección cuando la obra lo requería. Esa capacidad de respuesta es lo que le da energía a una pieza terminada.



