Consideraciones sutiles que determinan cómo viven las pinturas en un espacio.
La iluminación es uno de los aspectos más pasados por alto al exhibir arte en casa. Una luz incorrecta puede aplanar una pintura, apagar su color o crear un deslumbramiento que dificulte su visualización. La luz adecuada realza una pintura, profundiza sus tonos y la hace sentir presente en la habitación. Las bombillas de tono cálido en el rango de 2700 a 3000 Kelvin suelen funcionar bien con pinturas de paisajes, realzando la calidez natural de la paleta sin distorsionarla. Las luces para cuadros y la iluminación de riel ajustable le brindan el mayor control, pero incluso una lámpara de pie bien ubicada puede marcar una diferencia significativa.



